Más de 70.000 diques construyeron los castores en Tierra del Fuego

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Tierra del Fuego, 29 de Jun. (ANA) .- Un informe de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), indica que al menos 70.000 diques fueron construidos por castores en Tierra del Fuego. El relevamiento resalta la magnitud del impacto catastrófico que produjo la descontrolada población de roedores subacuáticos introducida a mediados del siglo pasado con la intención de favorecer la industria peletera.

‘Anteriormente se habían realizado muestreos en áreas determinadas pero no se había llevado a cabo un relevamiento exhaustivo de toda la superficie de la provincia. Nosotros hicimos ese trabajo y al finalizar el conteo no lo podíamos creer, nos sorprendió muchísimo el número de diques‘, dijo la investigadora Ana Eljall.
Los investigadores estimaron en 2.300 km la longitud acumulada de diques, lo que ocasiona la inundación de unos 100 km cuadrados.
El relevamiento, publicado por el sitio de divulgación Sobre la Tierra, cuantificó el alcance de la expansión y el impacto de estos animales desde los primeros 20 castores nativos de Canadá introducidos en el extremo sur de la Patagonia por una iniciativa comercial que provocó un enorme problema sobre el ecosistema.

La investigación de Agronomía determinó por primera vez el alcance de esa invasión de castores en la porción argentina de la Isla Grande de Tierra del Fuego. El estudio concluyó que allí se extienden no menos de 70.000 diques construidos por castores, que cortan el flujo de los ríos y alteran la composición y el funcionamiento del ambiente.
Eljall realizó la investigación durante su tesis de la carrera de Ciencias Ambientales de la Facultad, dirigida por los profesores Karina Hodara y Hernán Dieguez, del departamento de Métodos Cuantitativos.

‘Hay investigadores que señalan la presencia del castor como el impacto más grande generado sobre los bosques andino-patagónicos en la etapa geológica actual. Es un disturbio inédito y de una enorme magnitud‘, afirmó Hodora, ya que cuando los roedores construyen diques, cortan árboles, interrumpen los flujos de agua y generan embalses. Así, en las zonas inundadas se acumulan sedimentos que cambian la estructura del suelo y provocan la muerte de más árboles porque sus raíces se ahogan.
Eljall advirtió que la distribución del castor no se restringiría a sitios boscosos y con drenajes abundantes, donde hay más agua y alimentos, sino que, aunque en menor proporción, la especie también está presente en la estepa, al norte de la isla, desde donde podría dispersarse a la Patagonia continental.

Los investigadores dijeron que el conocimiento generado estará disponible para el diseño de un manejo efectivo y la restauración de las áreas afectadas, a cargo de técnicos y autoridades que impulsan el Plan estratégico binacional de erradicación del castor, firmado en 2008 por los gobiernos de Argentina y Chile.

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